Los contenidos audiovisuales han comenzado a fluir a través de nuevos canales de difusión y distribución. La televisión convencional, la que iba unida irremediablemente al sofá , ha dado paso a la que vemos mientras esperamos el autobús o a que nos atienda el médico. Conocer al público objetivo de esas nuevas pantallas, analizar sus expectativas y generar los contenidos acordes a sus gustos son tareas que desarrollamos a diario.